En Colombia quienes están en la guerra son los pobres, los “sin educación” y sin oportunidades, los vándalos y los vagos

 




Emmanuel Benavides *


Para iniciar esta columna, quiero dar un pequeño repaso por algunos de nuestros elementos  normativos. Según el artículo 2 del decreto 1861 de 2017, nuestra nación tendrá para su defensa unas fuerzas permanentes constituidas por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, y tendrán como finalidad la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y el orden constitucional. 


Entendiendo el propósito ya mencionado de nuestras fuerzas militares, creo necesario establecer una conversación respecto al servicio militar y su pertinencia en este momento histórico y político del país. Este está planteado en el artículo 4 del mismo decreto referenciado arriba, el cual nos dice que es obligatorio el deber constitucional dirigido a todos los colombianos, de servir a la patria al momento de cumplir la mayoría de edad para “Contribuir y alcanzar los fines del Estado” encomendados a la Fuerza Pública. Obligatorio para todos los colombianos hombres, pues las mujeres no entran dentro de esta obligatoriedad, un tema que trataremos más adelante. 


“Todos los colombianos están obligados a tomar las armas cuando las necesidades públicas lo exijan, para defender la independencia nacional, y las instituciones públicas con los beneficios y exclusiones que establece la presente Ley. Salvo para quienes ejerzan el derecho fundamental a la objeción de la conciencia” ARTÍCULO 4 DECRETO 1861 DE 2017


Mientras pensaba en este tema, me parecía importante entender, qué era lo que me molestaba del rechazo de la oposición al proyecto “Servicio social para la paz” del gobierno, el cual es un mecanismo que busca brindar una opción diferente para aquellos que no quiere recluirse por dos años o menos en un recinto o bajo una formación militar, sino que podrían apoyar el desarrollo social de nuestro país. Siento que es importante que un país pueda tener su fuerza de defensa, que pueda crecer y avanzar en técnicas militares y demás conocimientos necesarios para esa actividad, sin embargo, una mayor cantidad de hombres no significa un ejército más fuerte,  en cambio la profesionalización si es una característica fundamental. En este sentido mi insatisfacción se da con el sistema mismo que hace obligatorio el tomar las armas y pertenecer a un régimen de este tipo. No me molesta el servicio militar o su propósito en general, lo que me indigna es que unos pretendan obligar a otros a hacer algo que no quieren bajo una vaga idea de “Servicio a la comunidad”


Estuve buscando en la página de reclutamiento del ejército en la sección de estadísticas para indagar más sobre cifras referentes al servicio militar obligatorio y no encontré nada, interesante situación para una organización que presuntamente se “caracteriza” por su organización. Ingresé también a la página del Ministerio de Defensa Nacional en donde presumí que, al ser la entidad a cargo, podría encontrar algunas estadísticas de deserción, continuidad, acoplamiento, participación y desarrollo social del servicio militar; sin embargo, tampoco encontré nada. Y esto me lleva a quedarme con mi experiencia personal en donde he podido evidenciar, no como ex soldado; pero sí como “Remiso”, que es el estado actual que tengo frente al sistema militar, como hermano de un joven que quiso ser soldado profesional, como ciudadano del país, como amigo de soldados y ex soldados, como lector y crítico de las profundas fallas de la institución en donde he podido evidenciar el desagrado que sienten los jóvenes por ser obligados a presentarse a esos procesos, el mismo desagrado y terror que yo siento por el tema. La falta de información y de opciones diferentes que hasta ahora no habían existido y que han tenido que cargar nuestras jóvenes generaciones pasadas. 


Decidí buscar otros ejemplos para contrastar, encontrando que en el mundo existen más países como Noruega, Chipre, Grecia, Finlandia, Suecia, Rusia, algunas ex repúblicas soviéticas e Israel, que tienen servicio militar obligatorio como Colombia, pero que en duración supera el periodo que está dispuesto en nuestro país, encontré otros países donde sólo es necesario presentarse cuando no se cumple la cuota anual necesaria de incorporación como en Bolivia y para profundizar, hay también en donde no es obligatorio el servicio militar como en el caso de EEUU, España, Islandia, Costa Rica, Mónaco, Perú y Panamá. En este sentido, podemos considerar como algo posible no tener un servicio militar obligatorio. Hay partes donde no es una obligación y siguen siendo Estados con un ejército regular fuerte y profesional. ¿Podría usted vivir X años haciendo algo que no le gusta? ¿Podría usted estar años sometido a un régimen y a un conductismo de tal magnitud sin poder resistirse? Me pregunto ¿Es esta libertad en el desarrollo y en la creación de proyecto de vida? 


Ahora bien, en el mundo encontramos una tendencia en la cual el servicio militar no es obligatorio para las mujeres, y es acá, en donde invito a visibilizar una cuestión que no solo es de forma, sino de fondo. En un país en donde se habla de igualdad y en donde las fuerzas militares dicen que es necesario para la conservación y fortalecimiento del sistema, deberían las mujeres también hacer parte de esta institución de forma obligatoria, presuntamente. Me llama la atención cómo para muchos debates sí es permitido hablar de igualdad entre hombres y mujeres, pero para estos debates ya no es tan necesaria o importante esa igualdad. Buscando más información en los estatutos del Ejército, no hay información relevante sobre la razón por la que las mujeres no deban prestar el servicio militar de forma obligatoria. 


Entonces ¿Qué deberíamos pensar? ¿Es esta una cuestión de forma, capacidades o habilidades? O más bien, es la perpetuación de un sistema machista que pretende hacer ver la guerra y la confrontación como algo exclusivo de los hombres, refiriéndome al género masculino. Si apoyamos un discurso de igualdad en términos de oportunidades, en áreas como esta, deberíamos entonces mantener esa misma posición frente a la obligatoriedad del servicio militar para las mujeres o ¿Es que aún se piensa que las mujeres están diseñadas para estar en la casa cocinando y en espacios que por generaciones las han encasillado en roles y modelos machistas?. 


Cabe recalcar que acá no se está hablando de que tengan que hacer lo mismo, pero me surgen preguntas como ¿El entrenamiento físico para los hombres debe ser más intenso que para las mujeres? Y ¿Eso qué significa en el mundo? ¿Son las mujeres más débiles? ¿Qué tan necesario es el entrenamiento de alto impacto y fuerza? ¿Debería entonces el entrenamiento lógico, relacional, emocional y social ser más intenso para qué género? ¿Qué define eso? ¿Por qué no podríamos y tendríamos que hablar entonces de diversidad e identidad de género?, pues ni todos los hombres se conciben como machos, pechos peludos, hombres conquistadores, fuertes y demás, ni todas las mujeres como flores del campo, delicadas y “débiles” según muchos discursos como algunas pueden hacerlo. Mi interés no está en incursionar en este tema en demasía, pero si deberíamos entender y extender nuestra conversación sobre los roles de género dentro de estas estructuras que por demás reprimen, regulan, designan y usan los cuerpos. 


La Declaración Universal de Derechos Humanos, en la que nuestro país está de acuerdo y hace parte, nos habla de diferentes derechos que todo ser humano debe tener y que todo estado debe garantizar, por ejemplo el primer artículo de esta carta nos menciona que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. El artículo número 3 dice “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. El artículo 7 menciona “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley”. Y entonces me pregunto, ¿Qué pasa si un hombre no quiere hacer parte del servicio militar obligatorio y cree firmemente en la declaración de derechos humanos y lo que allí se consigna? 


En Colombia existe la objeción de conciencia que está contemplada en el capítulo 1 artículo 12 de la misma resolución junto con las demás causales de exoneración; sin embargo, no es suficiente esto, el servicio militar NO debería ser obligatorio en ningún sentido, creer que debe ser obligatorio es creer que la guerra debe seguir, y es una apuesta que no está en el gobierno entrante, la paz total no solo es un eslogan, es lo que construimos todos los días en cada decisión, creer en la paz total es empezar a prepararse para ella. 


Los invito a que no vayamos tan lejos, piensen en su entorno, en los hombres a su alrededor ¿Cuántos de estos han expresado su deseo de hacer parte de esta institución? ¿Cuántos “Remisos” o que no han definido su situación militar, conoce usted? ¿Qué sentimientos tiene usted cuando piensa en eso, y qué sentimientos expresan otros del tema? Me parece interesante como muchos senadores hablan con tanta propiedad y naturalidad del tema, y más aun cuando es evidente para mí, dentro de mi limitado conocimiento, que ellos pretenden hacer guerra, lograr y conquistar batallas con hijos de otros. No son, mayormente, los estudiantes de los costosos colegios de Bogotá hijos de ilustres, estudiosos, políticos y demás los que terminan levantándose en esos cuarteles al sur de la ciudad, o en diferentes puntos del país a las 4 am para “servir a la patria” a través de gritos, violencia y acciones totalmente conductistas, que en mi opinión deben ser replanteadas, no son sus hijos los que tiene que estar bajo el sol todo un turno, o sufren por la conveniencia de muchos que están al mando y demás, es por esto que me pregunto ¿Cómo pueden hablar con tanta naturalidad del tema si no conocen como realmente es? ¿Cómo podría yo mismo hablarle a un militar de su situación si yo no soy militar? Por esto y más, es que apoyo que se abran alternativas para este sistema, que vaya quien quiera, y quien no, que contribuya a la construcción de nación de otras formas. 


Estar en pleno siglo XXI y no entender que el desarrollo social, cultural y económico es el futuro de nuestro país y puede ir ligado a una alternativa como el servicio social en zonas de conflicto, es vivir en el pasado, es vivir sin entender y hablar sin comprender. Yo mismo hubiera aprovechado y amado la oportunidad de enseñar a otros las nuevas tecnologías, quizá haber ido a otros territorios a compartir lo que aprendí sobre ciencia en el colegio, quizá a leerle a aquel anciano que no tiene quien le lea y ya no lo puede hacer por sí mismo, a pintar con los niños hijos de madres cabeza de hogar que son susceptibles a muchos males sociales, a un servicio social responsable, exigente, consciente y estructurado que construya comunidad, sociedad, que transforme y que tenga un impacto no solo sea de forma sino de fondo. Pero es cierto, para muchos en nuestro país eso no existe, solo les digo a los que se oponen a este proyecto que espero que nuestros privilegios no sigan nublando nuestro carácter y nuestro entendimiento social.



* Estudiante de Ciencia Política con gusto por el análisis de temas internacionales, de desarrollo humano, conflicto y diplomacia. Políglota, lector apasionado, fascinado por las culturas del mundo y la tecnología.


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