Crecimiento exponencial y destrucción creativa

 




Freddy Cante*



Un miembro de la familia Rothschild (que se ha sido de las más adineradas, a través de la historia), afirmó que “la tasa de interés compuesto es la octava maravilla del mundo”.  Sin embargo, lo que es maravilloso para una ínfima minoría de rentistas, resulta una calamidad para millones de personas endeudadas, sea por sus propias insolvencias, o por la deuda soberana que los gobernantes cargan a la ciudadanía.  


Mediante la argucia matemática (la fórmula del interés compuesto), cualquier suma de dinero, depositado en un banco, o brindado en préstamo a cualquier infortunado deudor, se puede incrementar, sin límite, pues los intereses se van sumando, periódicamente, a la deuda original que, consecuentemente,  no deja de crecer.  Por ejemplo, US$1.000.000, puestos al 5% anual, al cabo de 50 años, se habrían convertido en US$11.467.399. 


El biólogo Garret Hardin, hace énfasis que, sin restricciones ambientales (depredadores, enfermedades, desastres, escasez de alimentos, etc.), los retoños de cualquier especie se pueden incrementar,  de una forma exponencial, análogo al crecimiento contra natura del dinero. Hay que recordar que el dinero, puesto en un banco, a una tasa de interés compuesto, puede crecer ilimitadamente, pues es un símbolo, nada más que una especie de riqueza imaginaria o nominal. Este engañoso crecimiento sólo sería frenado por una crisis económica o política, o por un proceso de desobediencia civil. 


Diversas poblaciones, desde virus y bacterias, hasta humanos,  crecen exponencialmente y, en ausencia de restricciones,  se duplican en períodos cada vez más cortos.  Desde la remota antigüedad, pasando por el medioevo, hasta hace 5 siglos, la población humana nunca pudo llegar más allá del billón de individuos. Desde el siglo XIX comienza un crecimiento exponencial tan acentuado que no se frena, incluso con ínfimas tasas de natalidad. Y el problema se acentúa por la creciente longevidad. 


Childfree and Human population – Tyco's Pages


Gracias a los mencionados combustibles fósiles, la humanidad dispuso de una forma de energía que podía extraer al ritmo de sus ambiciones, lo que permitió la formidable productividad, en especial en la industria y en los transportes. A esto se suma el nocivo avance conocido como la revolución verde (agricultura intensa en venenos, como abonos y pesticidas, derivados del petróleo). También se suman los antibióticos (como la penicilina). Gracias a todo esto,  la población humana no ha parado de crecer,  a un ritmo exponencial.  Como se ve en la gráfica anterior, comenzando en 1.800 (1 billón), se duplicó en 1930 (casi siglo y medio después), nuevamente en 1974, y de nuevo, en 2022, cuando alcanza los 8 billones.  


El crecimiento económico también presenta un incremento exponencial y, además, es la variable más importante de los Estados, y es deificado, de izquierda a derecha, por todos los regímenes políticos. Según los estimativos de Angus Maddison, se constata tal crecimiento exponencial, de una manera notable desde 1.500 hasta 1950, y desde entonces, de una forma mucho más exorbitante,  las últimas 7 décadas. Eso se puede visualizar, en parte, en la siguiente tabla:


CRECIMIENTO DEL PIB MUNDIAL

En dólares

1500

430.6 billones 

1820

1.20 trillones 

1913

4.74 trillones

1940

7.81 trillones

1959

13.89 trillones

1992

48.49 trillones

2005

76.09 trillones

2014

104.72 trillones


Los lectores más aguzados pueden constatar una correlación entre progreso técnico (desarrollo de las fuerzas productivas) y extracción de recursos naturales, renovables y no renovables que, por lo mismo, también se incrementa a un ritmo exponencial.


Durante los últimos siglos (hasta 1940), la temperatura global estuvo por debajo de los 0 Celsius. Desde 1980 se observa un dramático cambio, hacia una tendencia de crecimiento exponencial: en 1980, la temperatura global era de 0.26 grados Celsius, para el 2001 había ascendido a 0.54, y para el 2020 había llegado a 1.02 grados Celsius. 


2020 Tied for Warmest Year on Record, NASA Analysis Shows | NASA


En los próximos años podría, incluso, acelerarse tal proceso de calentamiento global. Esto por dos causas, a saber: i) si continúa el crecimiento exponencial de la población y de la economía (mayor afluencia), se requeriría un formidable y casi milagroso progreso en la ciencia y en la tecnología para reducir las emisiones de gases efecto invernadero; ii) los ritmos de la política son demasiado lentos y están atados a la inercia del status quo, a pesar de los inminentes peligros. Hay que recordar que, desde los años sesenta, los científicos Paul y Anne Ehrlich comprobaron que el impacto ambiental de un grupo humano en la naturaleza, es el resultado de multiplicar  tres factores: la población, la afluencia (crecimiento), y factor tecnológico. 


En su época, el economista Malthus (1766-1834), planteó que la población humana tendía hacia un crecimiento geométrico (exponencial), en tanto que los alimentos sólo se incrementaban a un ritmo geométrico. 


El crecimiento exponencial evoca la codicia y la usura (intereses que engendran intereses), la reproducción ampliada de capital (excedentes que se reinvierten, y períodos más cortos de reinversión gracias a la obsolescencia programada), y la explosión demográfica (retoños que engendran retoños, sucesivamente). 


Lo anómalo y contra-natura del crecimiento exponencial, se estrella con las dos leyes de termodinámica: la primera ley (la energía no se crea ni se destruye, se transforma incesantemente) implica que siempre hay una cantidad fija de materia y energía,  que no se pueden expandir; la segunda ley (la entropía), muestra que la cantidad y la calidad de la energía y de la materia se reducen, pues se hacen menos disponibles, menos accesibles y, además, se degradan y dispersan. 


El capitalismo, con su extremada competencia, y con el perenne recurso de la guerra (como estrategia de enriquecimiento), es un proceso, perpetuo, de destrucción creativa. En esa perspectiva, el interés compuesto, lejos de ser la octava maravilla,  parece más bien guiar el frenético ritmo de los jinetes del apocalipsis. 


Lo que calificamos de progreso, en realidad, ha implicado enorme pérdida de biodiversidad, expansión de los desiertos, acidificación de los océanos, multiplicación de epidemias, y mayor calentamiento global. 


Sin atacar los mencionados crecimientos exponenciales, no tendrán mayor impacto las tentativas de desarrollo sostenible, de-crecimiento y transición energética. 




*Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia. Escritor y conferencista. Estudioso de la acción noviolenta en política y en economía, y de la cultura ciudadana. E-mail: documentosong@gmail.com. Instagram: fredy64cante  

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