Existe una ballena que está muriendo, su nombre es Moon. También existe el ser humano y está muriendo, viviendo y constantemente muriendo.





E
mmanuel Benavides *


Moon está muriendo, una ballena que ha conmocionado al mundo en el último tiempo por su historia, una historia que ella no ha querido contar sino que nosotros hemos conocido, decidido leer y compartir.  Una historia que podría, o no, ser nuestra misma historia, la del ser humano, la historia de la humanidad. Esta ballena nació completamente sana, con la habilidad de nadar, de ir al sur y al norte, abajo o arriba.  Nació con un destino para los que creen en el destino. Nació con la condición de estar en el mar, para seguir la corriente y para ir en contra de ella. Para luchar, alimentarse y convivir con otras especies. Al meditar sobre esto, pienso en los seres humanos, pienso en nuestra raza, en sus características, similitudes y diferencias. Con su cultura y la contracultura que se intensifica cada día, con lo que significa ser conscientes, y también tener un inconsciente. Ese espacio que algunos imaginan como el lugar oscuro de la mente, casi de mentiras, pero que para otros es un lugar real o que intentan frecuentar.


Según el portal canadiense canada-info.ca en 2009 se identificó dentro de un grupo de ballenas a “Moon”, una ballena a la que posteriormente le harían seguimiento durante 7 años. El 7 de septiembre del 2021, los expertos se dieron cuenta de que esta ballena presentaba un golpe o torcedura en su cuerpo, más específicamente en su parte posterior. Existe la teoría de que fue golpeada por un barco o algo cuyo impacto fuerte la ha lastimado profunda e irremediablemente, un estado que la arrastra hacia la muerte.


Quizá nosotros mismos chocamos durante nuestra vida con diferentes embarcaciones que nos hacen más o menos daño. Podríamos tener alguna parte inmóvil y no nos hemos dado cuenta, o ya nos dimos cuenta, pero no queremos hacer nada al respecto. Quizá es la forma como pensamos, como entendemos o decimos que entendemos el mundo. Puede que hallamos nacido con alguna enfermedad o que enfrentemos más adelante alguna situación incurable, quizá desarrollaremos algún trauma o alguna cosa externa nos dañara, nos dañara a tal punto que nos dejara inmovilizados. Nadaremos, pero no con todo nuestro cuerpo, arrastraremos algo de nosotros, ese algo que puede ser mucho o poco.



Pienso en el viaje que esta ballena ha hecho desde las aguas de Canadá hasta Hawái. Pienso en cuanto le habrá tomado, pienso en el dolor, también en la soledad, pienso en Moon, y pienso en mí, en los seres humanos. Quizá nosotros hacemos largos viajes sufriendo, luchando, perdiendo, siguiendo sin saber exactamente que o a quien seguimos. Luchamos por mantenernos a flote, por mantenernos en el bote y no saltar de un toque. Lo que tiene Moon no es natural, se lo han hecho. Los seres humanos también podemos lastimarnos o incluso auto lacerarnos, podemos hundirnos sin querer volver arriba, puede que arriba sea tan denso que prefiramos estar abajo. Nosotros podemos escoger si queremos seguir viviendo o no, quizá muchas veces no decidimos sino solo existimos. Existir no siempre es ser, existir no significa entender, quizá existir no es hacer sino solo no hacer, no entender. 


A veces me gustaría ser una ballena, me gustaría disfrutar mi tiempo solo, bajar y subir, también me gustaría tener una manada, vivir sin muchas explicaciones, solo siguiendo instintos. Me gustaría cambiar de casa por temporadas, me gustaría estar y no estar, me gustaría dar menos explicaciones, me gustaría pensar menos y ser más, a veces solo en mi mente esto está en contraposición. Lo que sea que significa ser, lo que sea que signifique existir. Puede que nadie haya llegado hasta acá, así como nos cuesta llegar al final de un libro, de un artículo, de un discurso o una conversación. Quizá el ser humanos no llega, porque llegar al final de algo, se ha vuelto imposible. 


Moon fue grabada con un amigo, una ballena mayor, lo que ha evitado que los tiburones la hayan atacado, quizá para este mayor ha sido difícil ir lento, quizá a sido difícil acompañarla, aun sabiendo que ella está muriendo, quizá no lo sabe, ¿Cómo saber que algo está muriendo si no sabes que es morir? ¿Existen diferentes formas de morir?  Lo que sabemos es que Moon existe, y este mayor también existe, se acompañan en el frio de las aguas, en lo oscuro y en lo claro, en lo profundo y en lo pando, van una al lado de la otra, van una detrás de la otra, como una forma de acompañar a la muerte a esa persona que está contigo. Quizá en la vida tendremos que acompañar a otros a morir, aun sin saber que están muriendo. 


La existencia es una constante de hacer parte de la vida de personas que van a morir, eso nos hace también compañeros de la muerte, esa que está explicita en todos, esa de la que muchos huimos, esa de la que poco y pocos hablamos. Quizá no sabemos qué es la muerte, quizá tampoco sabemos qué es la vida. A veces pienso en Moon y pienso en mí. Puede que yo sea esa ballena herida que recorre largas distancias sin tener o quizá teniendo que hacerlo. Que sufre y muere, pero mientras muere, vive, que sabe que morirá, pero mientras va a morir intenta no dejar de vivir. Todos somos Moon, seres finitos, bellos, gloriosos, caóticos y complicados en medio de un mar profundo, en donde todo pasa, todo es y deja de ser. En donde todos moriremos. 



En lo profundo, en lo oscuro, en lo frio, solos, inmensos. 


En lo pando, en lo claro, en lo cálido, acompañados, pequeños.







* Estudiante de Ciencia Política con gusto por el análisis de temas internacionales, de desarrollo humano, conflicto y diplomacia. Políglota, lector apasionado, fascinado por las culturas del mundo y la tecnología.

Comentarios

Entradas populares